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Fisioterapia

 

 

En el pasado el fín de la fisioterapia era entrenar al bebé a utilizar los músculos que tenían función en el brazo afectado. En asociación con esto, fueron introducidos ejercicios donde la finalidad era principalmente evitar las deformaciones de los huesos y de las articulaciones que se desarrollan durante el crecimiento.

En el momento actual, el programa de reeducación es más preciso y detallado.

Desde el primer día de vida el bebé debería seguir una movilización activa y pasiva del brazo. La inmovilización clásica sugerida en el pasado con el brazo en abducción y rotación externa no ha sido más prescrita porque los resultados eran deformaciones graves a nivel del hombro.

La movilización pasiva de las articulaciones no debe efectuarse solamente por el terapeuta sino que varias veces al día por los padres. Estas maniobras provocan un ligero estiramiento de los músculos y de las estructuras articulares evitando el desarrollo de contracturas. Es de importancia suprema prevenir las rigideces de las articulaciones afín de favorecer en la medida de lo posible un crecimiento dentro de la normalidad para mantener una relación correcta con las superficies articulares.

La estimulación eléctrica directa parecería en teoría útil para mantener la troficidad muscular ya que sería la única posibilidad de dar una contracción activa a los músculos paralizados. De todos modos no hay consenso en este tratamiento ya que no hay prueba científica de la real acción trófica sobre las fibras musculares. Además el bebé, menos en los primeros meses de vida es raramente capaz de tolerar la electroterapia.

El lapso más importante en la rehabilitación es provocar a través de movimientos específicos pasivo y activos, esquemas motores adecuados. Este programa debe empezarse muy pronto si queremos evitar la pérdida de esquemas motores para el niño. Esta es la función más delicada y más difícil para el terapeuta. Otros pasos en el programa de rehabilitación incluyen la utilización de férulas, por ejemplo estabilizando la muñeca en extensión lo que permitirá desarrollar la flexión de los dedos con más fuerza.

Recientemente se ha introducido el tratamiento de las co-contracciónes con la toxina botulínica. La lógica de este tratamiento es de paralizar temporalmente un grupo de músculos funcionantes para permitir que aquellos que son débiles puedan recuperar la fuerza o incluso a aquellos que mantienen una contracción relajarlos para facilitar el trabajo en una articulación determinada.

El programa de rehabilitación ira cambiando de acorde al crecimiento del niño. El primer programa estará diseñado con la esperanza de una posible recuperación espontánea o con vistas a una preparación de intervención quirúrgica de plexo braquial. Después de la reparación quirúrgica la rehabilitación continuará hasta la recuperación de los nervios; durante el seguimiento el cirujano identificará los déficit que puedan paliarse con cirugía secundaria por transferencias musculares. Aquí el fisioterapeuta adaptará los ejercicios a mejorar la función de las transposiciones musculares después de la intervención; naturalmente se ayudará al paciente a integrar los nuevos movimientos.

Durante todo este tiempo el programa de rehabilitación será continuo hasta llegar a un desarrollo completo del brazo. Hemos observado una reducción substancial de los resultados funcionales en los pacientes que interrumpen el programa de rehabilitación, es por lo que recomendamos de manera insistente reemplazar de manera progresiva la fisioterapia por la natación y otras actividades.

 

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